Uno de los objetivos políticos de la Unión Europea es conseguir un sistema más unificado de regulaciones y prácticas en la sanidad pública. Esto resulta especialmente cierto en la seguridad para las transfusiones de sangre. La investigación del doctor Arturo Pereira en el Hospital Clinic de Barcelona (España) trata la cuestión de cómo predecir con cierta seguridad las consecuencias sanitarias y económicas de los procedimientos de transfusión de sangre.
En muchos lugares del mundo, la creciente sofisticación del sistema de comprobación de donantes ha eliminado prácticamente el riesgo de contraer HIV y otras infecciones virales graves tras la transfusión. La única enfermedad significativa para la que la transfusión sigue suponiendo un cierto riesgo es el virus de la hepatitis B (HBV). El riesgo actual de contraer esta infección en una transfusión de sangre es inferior a 1 en 75,000 unidades de sangre (el riesgo de contraer HIV y hepatitis C es de aproximadamente 1 en 1 millón; y 1 en 300,000 unidades de sangre de transfusión, respectivamente).
A finales de los noventa apareció una nueva tecnología para la detección de HBV basada en pruebas de ácido nucleico (NAT). Es más sensible que el método actual de detección, conocido como pruebas HBsAg, pero considerablemente más caro. Como el riesgo de infección de HBV transmitida por transfusión ya es muy bajo, y la infección normalmente es muy leve y está autolimitada cuando la contrae un adulto, surgió la cuestión de la necesidad de asignar recursos a las NAT a costa de derivarlos de otras prioridades sanitarias. En la actualidad, sólo Japón y Alemania han introducido HBV NAT en sus sistemas e comprobación rutinarios de donantes de sangre. Para complicar aún más la decisión, las versiones mejoradas de las pruebas HBsAg, que son casi tan sensibles como las NAT pero sustancialmente más económicas, están en desarrollo y pronto recibirán su licencia.
En 2001, el doctor Pereira comenzó a estudiar esta cuestión: ¿Cómo afectaría la mejora del sistema de comprobación de donantes para evitar la hepatitis B a los resultados sanitarios y a los costos médicos de la UE? El estudio, fundado en parte con una subvención del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, pretendía informar a los administradores de la sanidad pública.
A lo largo de tres estudios, el doctor Pereira mejoró la sofisticación de su procedimiento de modelación para reproducir mejor los resultados sanitarios y económicos del mundo real. Según el doctor Pereira, “La simulación Monte Carlo es un procedimiento que tiene una gran capacidad de adaptarse a las variaciones y a la incertidumbre, así como al aumento del volumen de detalle. Además, el uso de software que permite la realización de simulaciones Monte Carlo en modelos complejos de hoja de cálculo, en este caso @RISK, ha simplificado las fases de modelación y cálculo del estudio, dejando más tiempo y energía para el análisis e interpretación de resultados”.
La capacidad matemática y de generar informes de @RISK permite al doctor Pereira tener en cuenta las incertidumbres en su análisis de eficacia de costos. Cualquier variable incierta está representada con distribuciones probabilidad y estas distribuciones permiten extender los resultados a una población más amplia: la Unión Europea. Para la mayoría de las variables del análisis de eficacia de costos, no había suficiente información disponible con el perfil de sus distribuciones de probabilidad. Por lo tanto, para esos casos se especificaron distribuciones triangulares; es decir, las funciones tenían en cuenta tres parámetros: los valores mínimo, más probable y máximo. Pero en los casos en que el doctor Pereira tenía suficientes datos de una variable determinada, @RISK le permitía seleccionar la distribución de probabilidad más ajustada usando la función de ajuste de distribución del producto.
Es importante recordar que los resultados de la simulación Monte Carlo son a su vez distribuciones de probabilidad. Por lo tanto, el doctor Pereira examinó sus resultados de @RISK antes de sacar conclusiones.
El modelo predice que el 0.97 por ciento de los pacientes de la UE con hepatitis B contraída después de la transfusión, mueren de enfermedad hepática. La media de pérdida de longevidad es de 0.178 años por pacientes, y el valor actual de costos de por vida para tratar las complicaciones relacionadas con la HBV son de aproximadamente $4,700 por paciente. Para la población de la Unión Europea, el costo previsto por cada año de vida ganado con el uso de HBV NAT en cada donación es de $6,519,000. Usando el método de pruebas HBsAg de sensibilidad mejorada, el costo por cada año ganado en esperanza de vida es de $888,000. Si el método HBV NAT en cada donación se implementara después reducir el riesgo residual actual de transmisión de HBV con las nuevas pruebas más sensibles HBsAg, el costo por cada año de vida ganado aumentaría a $47 millones.
No es difícil ver que la aplicación de HBV NAT en cada donación proporcionaría un pequeño beneficio sanitario por un alto costo. Por otro lado, en ciertas circunstancias, la conveniencia económica de realizar pruebas HBsAg de sensibilidad mejorada sería aceptable para las nuevas intervenciones de sanidad pública.
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